Cinco leyendas sobre flores

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¿Sabías que detrás de cada flor hay una leyenda? Hoy, en Vanityflor te traemos cinco leyendas sobre flores que te sorprenderán. ¡Atentos!

La leyenda de las Adelfas

Cuenta una historia popular que, en la Guerra de Independencia española, un batallón de soldados de las tropas de Napoleón, cuando se dirigía a Sevilla, murió misteriosamente envenenado.

Los habitantes de lugar donde estaba acampado el batallón, que eran bastante avispados, decidieron “ayudar” a los soldados en las tareas culinarias del campamento. Y así, un pequeño grupo de hombres y mujeres fueron, a escondidas, a los bosques y allí recolectaron las más vigorosas ramas de adelfa y las limpiaron de sus flores y hojas.

A la caída de la tarde, los hombres volvieron de la cacería con una buena cantidad de conejos, algunos corzos, corderos y un jabalí. Ya solo quedaba ensartar la carne en las varas limpias de adelfa, y colocarla sobre las brasas.

La fiesta estaba preparado. Comida abundante, vino del lugar, cánticos de la tierra y danzas alrededor de la hoguera. Los soldados devoraron la carne asada, mientras los vecinos del pueblo se entretenían hablando con ellos y bebiendo un poco de vino. No probaron la carne. Era, decían ellos, para los valientes soldados del batallón. Así transcurrió la noche hasta que el sueño se apoderó de ellos.

A la mañana siguiente, gran parte de los soldados habían muerto; otra parte, fuertemente intoxicados. Las varas de adelfa impregnaron la carne de sustancias tóxicas.
Así lograron vencer, con astucia –que no con fuerza- a un batallón de soldados del ejército de Napoleón; dicen que, a partir de ese suceso, se llamó a la planta «La que mata más que un ejército».

La leyenda de las Hortensias

Existe una leyenda sobre las hortensias en la que se cuenta que Luis XIV encargó a sus hombres buscar, más allá de los mares, nuevas variedades para adornar su jardín.
Al parecer, con la tripulación que partió para América, viajaba un débil grumete. Al llegar a las costas brasileñas, el grumete que se llamaba Banet fue capturado. Tras conseguir liberarlo, la tripulación, se dio cuenta de que el muchacho que creían frágil, era en realidad una mujer hermosa y decidida que se había disfrazado para salir y conocer mundo.


Al regresar a Francia y conocer el rey esta aventura, bautizó una de las flores que traían en el barco con el verdadero nombre del falso grumete Banet: Hortensia.

La leyenda del Narciso

La leyenda cuenta que Narciso, un joven apuesto que despreciaba el amor de todos, se enamoró de una ninfa llamada Eco que no podía hablar y tan solo podía repetir la última palabra que pronunciara su interlocutor.

Narciso despreció su corazón cuando la vio en el bosque y ella no fue capaz de responderle más que sus propias palabras. Entonces ella, desolada y ofendida, se encerró en un lugar solitario y allí dejó de comer y de cuidarse. Así, se fue consumiendo poco a poco, y el dolor la fue absorbiendo hasta que desapareció y se desintegró en el aire, quedando sólo su voz que repetía las últimas palabras de cualquiera. Esta voz es lo que llamamos eco.

Debido a ello, todas las demás mujeres rechazadas oraron a los dioses por venganza. Némesis las escuchó e hizo que Narciso contemplara su propia imagen en el arroyo. Cuando el joven lo hizo, se enamoró de su propia belleza y ya no le importó nada más que su imagen.

Se quedó contemplándose en el estanque y se dejó morir, totalmente indiferente al resto del mundo. Dicen que aún en el Estigio (el mar de la tierra de los muertos), Narciso continúa admirándose. En el lugar en que Narciso murió, nació una flor, símbolo del egoísmo y de la vanidad.

Hoy en día la flor simboliza un nuevo comienzo y el narciso anuncia la llegada de una nueva temporada.

La leyenda de la Flor de Iris

En la Antigüedad, los griegos bautizaron a la flor con el nombre de una figura mitológica de una diosa, Iris, representante de dos significados: por un lado, la unión entre el mundo terrenal con el metafísico y, por otro, un fenómeno meteorológico. Esta asociación responde a que los antiguos griegos impresionados y fascinados por el abanico de las sorprendentes tonalidades de la flor iris relacionaron su figura con el máximo representante del color: el arco iris.

Pero eso no es todo, y es que no sólo era el símbolo del famoso arco sino que además era un regalo de los dioses. Los egipcios, sin embargo, consideraban que  los tres pétalos de la flor portaban en sí mismos el valor de  la sabiduría y la fe.

Con el tiempo, la conocida flor, hoy también conocida como Flor de Lis, formó parte de las más altas esferas de Francia, siendo el símbolo de la monarquía durante la Edad Media.

La leyenda de Jacinto

El jacinto es una flor exuberante que nos hará disfrutar con su fragancia y sus vistosos colores. Según el lenguaje de las flores, su nombre significa constancia, cariño, el gozo del corazón.

Cuenta la leyenda que esta flor nació de la sangre que brotó de la herida que el Dios Apolo infirió accidentalmente al hermoso Jacinto, hijo del rey espartano Amiclas, causándole la muerte. Así, del torrente de sangre que teñía de rojo la hierba, brotó una flor de sombrío brillo como la púrpura de Tiro y de un tallo salieron numerosas flores en forma de lirio. Apolo bautizó la flor con el nombre de su amado. Por ello, en Laconia se celebraba todos los años, a la entrada del verano, un gran festival en honor de Jacinto y de su divino amigo, las Jacintias, en el cual se reme­moraba melancólicamente la prematura muerte del muchacho, y a la vez se celebraba su divinización. Pero esta es solo una de las versiones que sobre el héroe divino nos regala la mitología griega.

Como ves, existen muchas historias y leyendas alrededor de las flores, todas interesantísimas y muy curiosas. Estas cinco leyendas sobre flores son nuestras preferidas. Esperamos que os hayan gustado y que os animéis a transmitirlas porque…ya sabéis, ¡una leyenda nunca muere mientras se siga contando!

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