Origen del Día de Todos los Santos

Día de todos los Santos

 

Existen festividades a lo largo del año, ya sean de origen o no religioso, que muchos de nosotros celebramos, como puede ser la Navidad o la Semana Santa. Hoy en Vanity Flor te vamos a contar el origen de una de las festividades más importantes en el calendario español: el Día de Todos los Santos.

El Día de Todos los Santos en España tiene lugar el 1 de noviembre. Es una fiesta nacional muy importante en la que la gente de todo el país va a los cementerios a colocar flores en las tumbas de sus familiares fallecidos, incluso hay quien va a sus pueblos o ciudades natales para ello.

 

¿QUÉ SE CELEBRA?

El Día de Todos los Santos es una fiesta cristiana que honra la vida de los santos y mártires. La celebración de este día expresa la gratitud por sus singulares contribuciones y sacrificios, y reconoce su continua presencia espiritual en la vida de las personas.

Aunque millones, o incluso miles de millones de personas pueden ser ya santos, las celebraciones del Día de Todos los Santos suelen centrarse en los santos conocidos, es decir, los reconocidos en el canon de los santos por la Iglesia Católica.

El Día de Todos los Santos también es conmemorado por los miembros de la Iglesia Ortodoxa Oriental, así como por algunas Iglesias Protestantes, como la Luterana y la Anglicana.

Por lo general, el Día de Todos los Santos es un Día de Obligación católico, lo que significa que todos los católicos están obligados a asistir a misa ese día, a menos que tengan una excusa excelente, como una enfermedad grave.

Otros países tienen normas diferentes según sus conferencias episcopales nacionales. Los obispos de cada conferencia tienen la autoridad para modificar las normas relativas a la obligatoriedad del día.

 

ORIGEN

 

Día de todos los Santos

 

Los orígenes exactos de esta celebración son inciertos, aunque, tras la legalización del cristianismo en el año 313, se empezó a celebrar una fiesta común de los santos, especialmente de los mártires, en diversas zonas donde la religión más seguida era la católica.

La razón principal para establecer una fiesta común fue el deseo de honrar el gran número de mártires, especialmente los que murieron durante la persecución del emperador Diocleciano (284-305), la peor y más extensa de las persecuciones. Sencillamente, no había suficientes días en un año para crear una fiesta para cada mártir, además que muchos de ellos murieron en grupo.  Por tanto, una fiesta común para todos los santos era la mejor idea.

En el siglo X, la fiesta de Todos los Santos se celebraba el 13 de mayo, pero la trasladaron al 1 de noviembre. El Papa Gregorio III (731-741) dedicó un oratorio en la primitiva Basílica de San Pedro en honor de todos los santos un 1 de noviembre (al menos eso dicen algunos relatos), y esta fecha se convirtió entonces en la oficial para la celebración del Día de Todos los Santos en Roma.

Según un antiguo historiador de la Iglesia, Juan Beleth, el Papa Gregorio IV (827-844) declaró oficialmente el 1 de noviembre como el Día de Todos los Santos, trasladándola desde el 13 de mayo. Sin embargo, Sicard de Cremona registró que el Papa Gregorio VII (1073-85) finalmente suprimió el 13 de mayo y ordenó el 1 de noviembre como fecha para celebrar la Fiesta de Todos los Santos. En resumen, la Iglesia estableció una fiesta litúrgica en honor a los santos, independientemente de cualquier fiesta pagana que se celebraba por esas mismas fechas.

 

CONEXIÓN CON FIESTAS PAGANAS

El 1 de noviembre marca el Samhain, es decir, el comienzo del invierno celta.  Los celtas vivieron hace 2.000 años en distintas zonas de Europa, por lo que muchas de nuestras festividades tienen su origen en su calendario.

Samhain, que da nombre a la fiesta, era el señor celta de la muerte, y su nombre significaba literalmente «fin del verano».  Como el invierno es la estación del frío, la oscuridad y la muerte, los celtas pronto establecieron la conexión con la muerte humana.

La víspera de Samhain, el 31 de octubre, era una época de sacrificios paganos celtas, y Samhain permitía que las almas de los muertos regresaran a sus hogares terrenales esa noche.  Los fantasmas, las brujas, los duendes y los elfos venían a hacer daño a la gente, sobre todo a los que les habían hecho daño cuando estaban vivos. Los gatos también se consideraban sagrados porque antes habían sido seres humanos que habían sido transformados como castigo por sus malas acciones en esta tierra.

Cuando se decidió que el 1 de noviembre sería el Día de Todos los Santos, se pensó que era un intento de la Iglesia por tapar esta festividad pagana, que más tarde daría origen a Halloween pero como hemos visto, no fue así.

Al principio el Día de Todos los Santos era un período de ayuno, así como la celebración de vigilias. Pero lo que comenzó como un tiempo de recuerdo de los mártires cristianos ha evolucionado hasta la actual costumbre de recordar a todos los muertos.

 

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